Cavilaciones barcelonesas

Hay dos maneras de perder una ciudad: convertirla en un museo o dejar que se consuma

Cavilaciones barcelonesas
Este verano, Jaume Collboni ha visitado algunos comercios de barrio para advertir del riesgo de que Barcelona pierda, con los establecimientos que cierran, parte de su personalidad. Me ha interesado especialmente verlo en el Tío Che , en el Poblenou , donde yo, también reputado goloso, me he hartado de comprar horchata, churros y helados. Entiendo, pues, qué quiere decir cuando defiende que se preserven los comercios que forman parte de nuestra identidad. En un artículo en La Vanguardia el penúltimo día de julio, el alcalde lo resumía sin ambages: “Quiero que Barcelona siga siendo Barcelona”.

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