Un muerto la mar de vivo

Doce años después de la muerte de Peret, todavía apetece recordarlo

Un muerto la mar de vivo
Hoy se cumplen doce años de la muerte de Peret y es una buena excusa para escuchar (y bailar) sus canciones. También para recuperar El gran Peret, de rumba por la vida (Ed. Larousse, 2024), el libro que escribió Rogeli Herrero. Como miembro de Los Manolos, Herrero compartió con Peret momentos tan relevantes como la clausura de los Juegos Olímpicos de 1992. De hecho, su crónica de aquella noche (“Atletes, baixin de l’escenari!”, repetía, en catalán, Constantino Romero ante la marabunta que, saltándose el protocolo, había ocupado el escenario) es un documento memorable, de una energía enriquecida por el paso del tiempo y la nostalgia.

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