Nueve centésimas visten de rojo por primera vez a Pogacar

El esloveno, que corría en casa, no perdona en la contrarreloj de Mónaco y gana el primer día, aunque eso prive a Tarling de su emotivo homenaje   

Nueve centésimas visten de rojo por primera vez a Pogacar
Joshua Tarling ha viajado al inicio de la Vuelta a España con un único objetivo. En la cabeza del galés, un especialista en la lucha contra el crono, solo cabía un pensamiento, un deseo , una motivación inmensa. Quería homenajear con una victoria a su hermano Finlay, fallecido hace una semana, atropellado mientras disputaba la Vuelta a Portugal. Empujado por la emoción y por el amor fraternal, salió a por todas ocho días después del fatal accidente, de trágicas consecuencias. Hubiese sido un principio hermoso, un detalle precioso, un recuerdo imborrable. Pero el ciclismo moderno no entiende de regalos, es pura competición. Hay demasiado en juego. La fuerza pudo con el corazón. La lógica aplastó al romanticismo. En el camino de Tarling se cruzó un ogro sin miramientos.

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