“Estamos en Familia”: el último partido de México en el Mundial con Rauw Alejandro y Buchanan’s

Hay una razón por la que los mexicanos te dicen “esta es tu casa” cuando los visitas. Este fin de semana, la Ciudad de México recibió su último partido del Mundial de la FIFA 2026, donde Inglaterra venció a México 3-2 en un encuentro muy cerrado. Pero el recuerdo que quedó no fue el marcador, sino la manera en que los mexicanos hicieron realidad el lema de Buchanan’s Whisky: “Estamos en Familia”.Buchanan’s invitó a PAPER Magazine a vivir la experiencia del gran partido en la Ciudad de México. Desde que aterrizamos el sábado por la tarde, la emoción se sentía en el aire: locales con la playera verde de la Selección Mexicana y visitantes de todas partes del mundo caminaban por la ciudad representando con orgullo los colores de sus países.La primera parada del viaje fue una cena espectacular en Voraz, el restaurante galardonado con una estrella Michelin. Ahí acompañamos un cóctel de whisky con una exquisita tostada de atún de Baja con salsita macha, una original ensalada de machaca coronada con espuma de queso Cotija, un delicioso Taco McAllen con carne Black Angus y cebolla caramelizada con mezcal, y el gran protagonista de la noche: una arrachera Mixteca Wagyu cocinada al horno de leña y servida sobre una salsa de chile cascabel.Un par de mesas al costado nuestro, un grupo de londinenses disfrutaba de la gastronomía mexicana en su primera visita a la Ciudad de México. Con una larga noche por delante, me contaron que después visitarían Soho House y el club Alma antes de asistir al partido en el Estadio Ciudad de México al día siguiente. Estaban sorprendidos por la amabilidad y planeaban regresar pronto.A la mañana siguiente, el sonido de las trompetas de plástico y los gritos de “¡México, México!” ya inundaban las calles alrededor del Ángel de la Independencia. Bajé para ver el ambiente y encontré a personas de todas las edades bailando al ritmo de una banda que tocaba “La Chona” y hasta perritos vestidos con su playera de la selección mexicana. Un grupo de aficionados ingleses se tomaba fotos con los mexicanos mientras recibían baños de espuma, una muestra divertida de la rivalidad — y también de la camaradería — que define a los mexicanos. Me acerqué para preguntarles qué les parecía la energía de la ciudad y, justo cuando ambos terminamos cubiertos de espuma, uno de ellos respondió entre risas: “¡Esto habla por sí solo!”.Otro aficionado inglés, vestido con la playera de Inglaterra y mientras ondeaba una bandera mexicana, describió el ambiente como “increíble.” Era obvio que aquí, hasta los güeros ingleses eran familia.“Es la mejor experiencia futbolística que he vivido”, me dijo. “He viajado por toda Europa y por muchas partes del mundo, y nada se compara con esto”.A las dos de la tarde, el grupo de periodistas, creadores de contenido y el actor Diego Klein invitados por Buchanan’s emprendimos el camino hacia el estadio. Danzantes folclóricos provenientes de distintos estados, desde Michoacán hasta Oaxaca, llenaban el recorrido mientras los aficionados repetían el ya característico “¿Y si sí?”, la frase adoptada por la afición mexicana como símbolo del optimismo que acompañó a esta Copa del Mundo.A unos pasos del estadio, el equipo de Buchanan’s nos llevó a una de las activaciones de Diageo instaladas alrededor del recinto y nos recibió con una refrescante Buchanita. Ni siquiera la lluvia logró apagar el ambiente previo al partido.Dentro del estadio, la energía era simplemente eléctrica. El Himno Nacional Mexicano retumbó con fuerza mientras más de 80 mil personas lo entonaban juntas. Fue uno de esos momentos que ponen la piel chinita.El primer tiempo estuvo escalofriante. Jude Bellingham silenció momentáneamente al estadio con dos goles consecutivos en los minutos 36 y 38. La afición, que no había dejado de cantar “¡México! ¡México!”, guardó silencio... hasta que Julián Quiñones apareció al minuto 42 con un golazo para acercar a México 2-1 antes del descanso.Al medio tiempo todavía se respiraba optimismo al escuchar cantar a Maná la canción de José Alfredo Jiménez, “El Rey,” además de porras del actor Jaime Camíl y del boxeador Canelo Álvarez. Al empezar el segundo tiempo, los cánticos cambiaron al clásico “¡Sí se puede!”, pero Harry Kane amplió la ventaja para Inglaterra con el 3-1. Un gol de Raúl Jiménez en los últimos 20 minutos puso el marcador 3-2 y, durante lo que pareció un cuarto de hora eterno, México buscó desesperadamente el empate. Pero los mexicanos nunca perdieron la fé.El silbatazo final confirmó la derrota, pero también dejó la sensación de que la selección había competido de tú a tú con uno de los mejores países del mundo. Incluso al salir del estadio, desconocidos se abrazaban y consolaban entre sí, una prueba más de ese espíritu de “Estamos en Familia”.El Ángel de la Independencia suele convertirse en el punto de encuentro para celebrar las victorias de México. Esta vez, incluso después de la derrota, cientos de aficionados se reunieron allí para continuar la fiesta. A un lado del Ángel

“Estamos en Familia”: el último partido de México en el Mundial con Rauw Alejandro y Buchanan’s


Hay una razón por la que los mexicanos te dicen “esta es tu casa” cuando los visitas. Este fin de semana, la Ciudad de México recibió su último partido del Mundial de la FIFA 2026, donde Inglaterra venció a México 3-2 en un encuentro muy cerrado. Pero el recuerdo que quedó no fue el marcador, sino la manera en que los mexicanos hicieron realidad el lema de Buchanan’s Whisky: “Estamos en Familia”.

Buchanan’s invitó a PAPER Magazine a vivir la experiencia del gran partido en la Ciudad de México. Desde que aterrizamos el sábado por la tarde, la emoción se sentía en el aire: locales con la playera verde de la Selección Mexicana y visitantes de todas partes del mundo caminaban por la ciudad representando con orgullo los colores de sus países.

La primera parada del viaje fue una cena espectacular en Voraz, el restaurante galardonado con una estrella Michelin. Ahí acompañamos un cóctel de whisky con una exquisita tostada de atún de Baja con salsita macha, una original ensalada de machaca coronada con espuma de queso Cotija, un delicioso Taco McAllen con carne Black Angus y cebolla caramelizada con mezcal, y el gran protagonista de la noche: una arrachera Mixteca Wagyu cocinada al horno de leña y servida sobre una salsa de chile cascabel.



Un par de mesas al costado nuestro, un grupo de londinenses disfrutaba de la gastronomía mexicana en su primera visita a la Ciudad de México. Con una larga noche por delante, me contaron que después visitarían Soho House y el club Alma antes de asistir al partido en el Estadio Ciudad de México al día siguiente. Estaban sorprendidos por la amabilidad y planeaban regresar pronto.

A la mañana siguiente, el sonido de las trompetas de plástico y los gritos de “¡México, México!” ya inundaban las calles alrededor del Ángel de la Independencia. Bajé para ver el ambiente y encontré a personas de todas las edades bailando al ritmo de una banda que tocaba “La Chona” y hasta perritos vestidos con su playera de la selección mexicana. Un grupo de aficionados ingleses se tomaba fotos con los mexicanos mientras recibían baños de espuma, una muestra divertida de la rivalidad — y también de la camaradería — que define a los mexicanos. Me acerqué para preguntarles qué les parecía la energía de la ciudad y, justo cuando ambos terminamos cubiertos de espuma, uno de ellos respondió entre risas: “¡Esto habla por sí solo!”.

Otro aficionado inglés, vestido con la playera de Inglaterra y mientras ondeaba una bandera mexicana, describió el ambiente como “increíble.” Era obvio que aquí, hasta los güeros ingleses eran familia.

“Es la mejor experiencia futbolística que he vivido”, me dijo. “He viajado por toda Europa y por muchas partes del mundo, y nada se compara con esto”.



A las dos de la tarde, el grupo de periodistas, creadores de contenido y el actor Diego Klein invitados por Buchanan’s emprendimos el camino hacia el estadio. Danzantes folclóricos provenientes de distintos estados, desde Michoacán hasta Oaxaca, llenaban el recorrido mientras los aficionados repetían el ya característico “¿Y si sí?”, la frase adoptada por la afición mexicana como símbolo del optimismo que acompañó a esta Copa del Mundo.

A unos pasos del estadio, el equipo de Buchanan’s nos llevó a una de las activaciones de Diageo instaladas alrededor del recinto y nos recibió con una refrescante Buchanita. Ni siquiera la lluvia logró apagar el ambiente previo al partido.

Dentro del estadio, la energía era simplemente eléctrica. El Himno Nacional Mexicano retumbó con fuerza mientras más de 80 mil personas lo entonaban juntas. Fue uno de esos momentos que ponen la piel chinita.

El primer tiempo estuvo escalofriante. Jude Bellingham silenció momentáneamente al estadio con dos goles consecutivos en los minutos 36 y 38. La afición, que no había dejado de cantar “¡México! ¡México!”, guardó silencio... hasta que Julián Quiñones apareció al minuto 42 con un golazo para acercar a México 2-1 antes del descanso.



Al medio tiempo todavía se respiraba optimismo al escuchar cantar a Maná la canción de José Alfredo Jiménez, “El Rey,” además de porras del actor Jaime Camíl y del boxeador Canelo Álvarez.

Al empezar el segundo tiempo, los cánticos cambiaron al clásico “¡Sí se puede!”, pero Harry Kane amplió la ventaja para Inglaterra con el 3-1. Un gol de Raúl Jiménez en los últimos 20 minutos puso el marcador 3-2 y, durante lo que pareció un cuarto de hora eterno, México buscó desesperadamente el empate. Pero los mexicanos nunca perdieron la fé.

El silbatazo final confirmó la derrota, pero también dejó la sensación de que la selección había competido de tú a tú con uno de los mejores países del mundo. Incluso al salir del estadio, desconocidos se abrazaban y consolaban entre sí, una prueba más de ese espíritu de “Estamos en Familia”.





El Ángel de la Independencia suele convertirse en el punto de encuentro para celebrar las victorias de México. Esta vez, incluso después de la derrota, cientos de aficionados se reunieron allí para continuar la fiesta. A un lado del Ángel, Buchanan’s sorprendió a los asistentes con una presentación especial de Rauw Alejandro en el bar Salazar, donde interpretó “Dando Vueltas”, la canción que creó junto a la marca para el Mundial. La noche también incluyó el debut del remix de “Dando Vueltas” a cargo del dúo de DJs mexicanos, RØZ.

Dentro de Salazar, el espacio estaba decorado con recuerdos del Mundial: botellas de edición limitada de Buchanan’s, creadas especialmente para el torneo, y versiones decoradas con pedrería. Los invitados disfrutaron de una selección de cócteles preparados tanto con Buchanan’s Deluxe como con Buchanan’s Piña.

Aunque México no consiguió la victoria, el ánimo nunca decayó. Y la aparición sorpresa de Rauw Alejandro terminó de convertir una noche agridulce en una auténtica celebración.



Fotografía: Luis Abada