Sant Jordi de rosas y espinas

Puede que ya quede un poco lejos, pero no me resisto a dar cuenta en este espacio de lo que fue el Sant Jordi digital. Y no me resisto, todavía menos, a explicar las dos caras de la historia: la risueña, la de una Diada que es sin duda agradable, en la que Catalunya presenta sus mejores galas saliendo a la calle, regalándose flores, cultura, paseos colapsados y alegría mediterránea; y la conflictiva, la de los debates de fondo de un país, el nuestro, complejo y con unos cuantos remiendos que arreglar que en jornadas como esta, es inevitable, también aparecen. Porque una cosa no quita la otra. Además, comentar las redes sociales supone, casi por definición, hablar más de las espinas que de las rosas. Manos a la obra.Seguir leyendo...

Sant Jordi de rosas y espinas
Puede que ya quede un poco lejos, pero no me resisto a dar cuenta en este espacio de lo que fue el Sant Jordi digital. Y no me resisto, todavía menos, a explicar las dos caras de la historia: la risueña, la de una Diada que es sin duda agradable, en la que Catalunya presenta sus mejores galas saliendo a la calle, regalándose flores, cultura, paseos colapsados y alegría mediterránea; y la conflictiva, la de los debates de fondo de un país, el nuestro, complejo y con unos cuantos remiendos que arreglar que en jornadas como esta, es inevitable, también aparecen. Porque una cosa no quita la otra. Además, comentar las redes sociales supone, casi por definición, hablar más de las espinas que de las rosas. Manos a la obra.

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