Cerdà, Gaudí y los que vendrán

Barcelona ha acabado asumiendo que su grandeza nace del diálogo entre racionalidad y creatividad

Cerdà, Gaudí y los que vendrán
Las conmemoraciones, como los nombres de las calles o las estatuas de las plazas, suelen explicar más cosas de la época que las promueve que de los personajes que pretenden homenajear. Con Ildefons Cerdà sucede exactamente eso. Durante décadas fue una figura discutida e incómoda. Hoy, en cambio, es objeto de un consenso casi unánime. Quizá no es solo que lo conocemos mejor; quizá es que, finalmente, hemos entendido qué pretendía.

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