Todo a la vez en Barcelona

Una larga secuencia de siglos y azares precede nuestra existencia hasta determinar el lugar de nacimiento, así que no hay mérito que atribuirse al desenlace, sino rendido agradecimiento si de entre todas las ciudades del mundo te cae en suerte Barcelona. Si nos quejamos de nuestra ciudad es porque estamos poco en otras. Lo nuestro es vicio. Que se me entienda. No hablo aquí de crisis de la vivienda o de gentrificación, ahí me encontrarán en las barricadas (es un decir, todo es de boquilla, que uno es de Barcelona), me refiero a vivir aquí, entre el mar y las montañas de Montjuïc y el Tibidabo (responsables de que nuestra querida urbe tenga las medidas perfectas, ni muy grandes ni muy pequeñas), comer bien si conoces los restaurantes adecuados (muy a favor del 'Manual d’autodefensa de la cuina catalana' de Jordi Vilà, más escudella y menos ramen) y disfrutar de mapas de frío y calor tolerables, amén de no sufrir guerras o hambruna, que a veces nos olvidamos de cómo está el mundo.Seguir leyendo...

Todo a la vez en Barcelona
Una larga secuencia de siglos y azares precede nuestra existencia hasta determinar el lugar de nacimiento, así que no hay mérito que atribuirse al desenlace, sino rendido agradecimiento si de entre todas las ciudades del mundo te cae en suerte Barcelona. Si nos quejamos de nuestra ciudad es porque estamos poco en otras. Lo nuestro es vicio. Que se me entienda. No hablo aquí de crisis de la vivienda o de gentrificación, ahí me encontrarán en las barricadas (es un decir, todo es de boquilla, que uno es de Barcelona), me refiero a vivir aquí, entre el mar y las montañas de Montjuïc y el Tibidabo (responsables de que nuestra querida urbe tenga las medidas perfectas, ni muy grandes ni muy pequeñas), comer bien si conoces los restaurantes adecuados (muy a favor del 'Manual d’autodefensa de la cuina catalana' de Jordi Vilà, más escudella y menos ramen) y disfrutar de mapas de frío y calor tolerables, amén de no sufrir guerras o hambruna, que a veces nos olvidamos de cómo está el mundo.

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