De invasiones veraniegas

¡Nos invaden! ¡Nos invaden! Este ha sido el lema de lo que va de verano. Y no es por el calor exasperante que nos encierra de 10 a 10 en nuestros cuchitriles con aire acondicionado –el que tiene la fortuna de tenerlo–. O ni siquiera los molestos mosquitos de cada año o los húmedos hedores de nuestra ciudad. Es Ceuta. Y Melilla. Y la “gran sustitución” fake que predican algunos para ir infundando el miedo a todo hijo de vecino. Seguir leyendo...

De invasiones veraniegas
¡Nos invaden! ¡Nos invaden! Este ha sido el lema de lo que va de verano. Y no es por el calor exasperante que nos encierra de 10 a 10 en nuestros cuchitriles con aire acondicionado –el que tiene la fortuna de tenerlo–. O ni siquiera los molestos mosquitos de cada año o los húmedos hedores de nuestra ciudad. Es Ceuta. Y Melilla. Y la “gran sustitución” fake que predican algunos para ir infundando el miedo a todo hijo de vecino. 

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