Se me ha hecho tarde, muy tarde

Frente al piso turístico y ya de día pero sin llaves, un inglés admitía los hechos delictivos

Se me ha hecho tarde, muy tarde
Ayer madrugué, cosa muy desagradable, por hacer un pequeño favor a mi hijo –el ­delito de paternidad nunca prescribe–, que exigía ir a su domicilio. El edificio tiene un piso turístico y en la puerta estaba plantado un turista inglés de aspecto cuarentón al que una voz femenina negaba la entrada.

Seguir leyendo...